Aportes de la Reforma Protestante a la Educación

Charla presentada para los profesores del Colegio Americano, Barranquilla, el 30 de octubre, 2013. No soy experta sobre este tema, por lo tanto este trabajo representa la investigación que logré realizar para la ocasión. Aprendí muchísimo y espero que haya sido también interesante para la comunidad pedagógica del Colegio.

This presentation was given Oct. 30, 2013, for teachers at the Colegio Americano in Barranquilla, Colombia. 

–Rev. Sarah Henken         

Aportes de la Reforma Protestante a la Educación

En la historia de la educación occidental, se destaca el aporte de la Reforma Protestante en impulsar la educación pública y universal. Es muy cierto que tuvo ese impacto. Hoy vamos a mirar algunos de los personajes que lideraron ese movimiento, su contexto histórico, y algunos de sus aportes históricos.

Los Reformadores estaban a favor de la educación universal porque pensaban que todos y todas tenían que leer las Escrituras y conocer el camino de reconciliación con Dios. Estaban a favor de la educación pública porque las escuelas parroquiales no habían logrado esa meta. Más adelante en la historia esos propósitos fueron cambiados por motivaciones seculares, no-religiosas. A los reformadores probablemente les hubiese desconcertado saber que sus reformas educativas algún día llegarían a verse como los primeros pasos hacia la educación secular, igualitaria, democrática.[1]

Algunos de los Reformadores

Martín Lutero (1483-1546)

  • Fraile agustino católico quien soltó la Reforma con sus 95 Tesis en 1517
  • Teología de la gracia, estudio de la Biblia como fuente de la fe cristiana
  • Traducción de la Biblia al alemán, primera edición completa 1534, Nuevo Testamento 1522
  • Catecismo Menor 1529
  • Don para expresarse en lenguaje popular y así comunicar las verdades de la fe a la gente común

Philipp Melanchthon (1497-1560)

  • Catedrático en lengua griega y teología en la Universidad de Wittenburg
  • Estudiante y colaborador de Lutero
  • Colaboró en la redacción de las Confesiones de Augsburgo
  • Sistematización de la educación, organización de textos educativos
  • Acomodación a las tradiciones católicas que no consideraba nocivas o contrarias a la verdad bíblica

Ulrico Zuinglio (1484-1531)

  • Fundador de la Iglesia Reformada Suiza, basada en Zúrich
  • Llegó independientemente a una perspectiva parecida a la de Lutero
  • Iconoclasia

Juan Calvino (1509-1564)

  • Teólogo francés quien tuvo que escaparse de París tras su participación en la predicación de un sermón protestante en la Universidad de la Sorbona
  • Tuvo gran influencia en Ginebra, Suiza, en la formación de un gobierno evangélico
  • Promovió cambios fuertes de doctrina dentro de la iglesia y para la sociedad, y tuvo que pasar tres años exiliado en Estrasburgo, hasta que el Concilio de Ginebra le pide volver como pastor, y él lucha diez meses con la decisión antes de aceptar
  • La Institución de la Religión Cristiana

Reseña histórica: momentos claves y la respuesta de los reformadores

Dos cosas sumamente importantes para la emergencia de la Reforma Protestante:

Humanismo—movimiento intelectual ligado al Renacimiento con raíces en el siglo XIV, representado por Erasmo de Róterdam (1466-1536)—a quien Lutero intentó persuadir unirse al movimiento protestante. Erasmo y otros cristianos humanistas prepararon el camino para la reforma educativa en Europa. Se dieron debates en las universidades acerca de los métodos del aprendizaje y de la docencia. Del humanismo sale el lema “ad fontes” y el valor de investigar las fuentes (de la fe, por ejemplo, en la Biblia) y no simplemente aceptar la tradición heredada.

La imprenta – tecnología desarrollada primero en China con piezas de porcelana en el sigo XI y mejorada en Europa en el siglo XV con la innovación de la imprenta moderna con tipos móviles. Los primeros ejemplares de la Biblia de la imprenta de Johannes Gutenberg salieron hacia el año 1454, y la tecnología comenzó su acenso y su rol transformador en las comunicaciones durante la época de la Reforma. Fue un cambio sumamente importante, pero al momento de desarrollarse la tecnología, la gran mayoría de la población todavía era analfabeta. El impulso de la Reforma hacia la educación universal jugó un papel importante en la realización del beneficio de esa tecnología de comunicación para todo el pueblo y no sólo los élites.

Uno de los principios fundamentales de la Reforma es el concepto del sacerdocio de todos los creyentes.[2] Ese concepto negaba la idea de que una clase especial de sacerdotes podía preocuparse por la salvación del pueblo y afirmaba la necesidad de cultivar toda una sociedad formada e instruida para promover la sana doctrina de la fe cristiana. Pero esa doctrina tenía y todavía tiene implicaciones más allá de las intenciones de los reformadores.

Por eso, la Reforma abrió una corriente antiacadémica en la sociedad. El sacerdocio de todos los creyentes fue malinterpretado como una negación del valor del estudio. Muchos decían, Si el mensaje claro de las escrituras es sencillo y accesible para un simple campesino, ¿por qué sería necesario hacer estudios avanzados?

A su vez, con el crecimiento del comercio dado por la exploración y contacto con pueblos en las Américas, muchas personas vieron mayores posibilidades de mejorar sus condiciones de vida a través del negocio y no vieron la importancia de la educación.

Sin embargo, para los reformadores era imprescindible contar con ciudadanos capaces de leer las escrituras y comprender la importancia de la fe para la salvación, y apreciar el comportamiento esperado de los elegidos de Dios. Para ellos la educación servía, principalmente, para fortalecer el conocimiento de la sana doctrina en todos los sectores de la sociedad.

“Con el entrenamiento intelectual, argumentó Lutero, aprendemos lo que significa tener libertad en Cristo y ser bondadosos con las demás personas. No lo sabemos fuera de la Palabra escrita de Dios, la Biblia. Estudiar la Biblia y absorber su mensaje acerca de las normas justas de Dios y su misericordia es central al cristianismo. Sin este estudio no sabemos cómo librarnos del pecado o ser librados para el servicio en amor a Dios y los demás. Y personas cristianas deben estudiar otras cosas aparte de la Biblia para que el mensaje bíblico se aplique en todo ámbito de la vida.”[3]

Los padres de familia, según el pensamiento de los reformadores, eran los primeros responsables de la educación de sus hijos. Pero por diversas razones no siempre lograban educar bien a sus niños (falta de tiempo para dedicar al esfuerzo, corriente antiacadémico, condición analfabeta de la mayoría de la población).

Ya que los padres de familia no estaban ni convencidos ni capacitados para proveer esa instrucción directamente a sus hijos, Lutero se encargó de estimular la creación de escuelas. En 1524 escribió una carta promoviendo su argumento a favor de la formación de escuelas cristianas por los consejos municipales de cada ciudad en Alemania.

La Guerra del Campesinado (1524-1525) hizo que Lutero repensara su perspectiva acerca de la libertad individual. La Guerra del Campesinado no fue un resultado de la Reforma Protestante, ya que venía cultivándose durante un siglo o más a causa de las frustraciones del campesinado que buscaba mayor libertad económica y un cambio del sistema feudal. Lutero y otros líderes Reformados apoyaron a los campesinos en su causa, y el principio reformado del sacerdocio universal de los creyentes, en ojos de los líderes campesinos, tuvo implicaciones no sólo religiosas sino también sociales.[4] Pero Lutero denunció la rebelión armada, temiendo que la sociedad se conducía hacia el anarquismo.

Acontecimientos como ése hicieron que los Reformadores viesen la necesidad de limitar la libertad de interpretación de la Biblia y de doctrinas como el sacerdocio universal. Había que definir la sana doctrina, pero basada sólo en el texto de la Biblia, no en los decretos de la tradición romana. Elaboraron catecismos para orientar la instrucción religiosa, y reconocieron la necesidad de formar ministros para interpretar correctamente y enseñar las Escrituras a los fieles en las congregaciones.[5]

Vale la pena resaltar que para los reformadores, no había separación de la iglesia y el estado. La educación servía los intereses de ambos, porque los gobernantes representaban la autoridad de Dios, y para poder funcionar sanamente la sociedad debía contar con ciudadanos fieles y responsables.

La educación en la sociedad reformada estaba organizada hacia cuatro metas para garantizar una sociedad devota:[6]

  1. La capacitación de los y las estudiantes con las herramientas necesarias para el conocimiento verdadero de Dios y la vida digna para los cristianos dentro de la sociedad
  2. El estudio de la Biblia para encontrar ese conocimiento
  3. La preparación de ministros del evangelio
  4. La preparación de gobernantes y administradores del derecho civil

Los gobernadores civiles, según el concepto bíblico de Lutero, recibían su autoridad de Dios, entonces debían promover una sociedad con reverencia y temor a Dios.[7] Lutero buscó persuadirles que servía el interés tanto del gobierno como de la iglesia educar a todos y todas los residentes del municipio. Dijo: “El principal bienestar, seguridad, y fuerza de una ciudad consiste en que tenga gran número de ciudadanos capaces, inteligentes, sabios, honorables, y educados.”[8]

Esfuerzos paralelos hacia la educación universal y obligatoria se dieron en Suiza y otras zonas protestantes. Juan Calvino y Ulrico Zuinglio promovieron la educación y un plan estricto de lectura bíblica para edificar a los ciudadanos. Calvino habló extensivamente de la importancia de la educación y la cultivación del intelecto. Dijo que “una verdadera fe debe ser una fe inteligente.”

Esa promoción del estudio dejó huellas importantes en la sociedad de esas regiones, donde muchísimas personas aprendieron a leer por lo menos en su idioma local, y un buen número pudo estudiar latín y algunos también griego y hebreo, los idiomas originales de la Biblia. Inició un cambio radical en la historia de la educación hacia una educación universal para todas las clases sociales, para hombres y también mujeres.

Los reformadores abrieron la educación para las mujeres, por lo menos en la escuela básica, para aprender a leer en el vernáculo y cultivar su capacidad de administrar sus casas y criar a hijos educados en la religión. Los reformadores no estaban preparados para tener a mujeres como pastoras o líderes de la Reforma,[9] pero sin embargo reconocieron que las mujeres figuraban dentro del sacerdocio de todos los (y las) creyentes y como tal tenían que leer la Biblia, la fuente de la fe.

Otra innovación interesante de los reformadores fue la incorporación de más tiempo para recreación en la jornada escolar. El plan elaborado por Felipe Melanchthon en 1529 para las escuelas contó con una hora dedicada al descanso. Ulrico Zuinglio identificó la utilidad pedagógica de los juegos, y opinó que tiempo en la escuela para “correr, brincar, lanzar, pelear, y luchar” en moderación preparaba a los estudiantes para los retos de la vida común, y también ofreció un descanso del estudio académico. Lutero promovió la incorporación de la música en las escuelas. También reconoció la importancia de cultivar la curiosidad innata de los niños para motivar el estudio, y no depender sólo de motivarles con el miedo o un sentido de obligación.[10]

Profundizando hoy

El espíritu protestante de libertad del pensamiento inmediatamente se vio limitado y controlado por la iglesia protestante con sus catecismos y procesos de control de la Palabra de Dios.

“Justificación por la fe” llega a significar fe no sólo en Dios sino en la sana doctrina de la iglesia.

Calvino preguntó, “¿Hay fe sin entendimiento, en meramente someter sus convicciones a la Iglesia?” Estaba hablando acerca de la Iglesia Católica Romana con sus doctrinas que no se basaban en la Biblia. Pero Calvino también era muy estricto en sus ideas de cómo se podía interpretar la Biblia, y cuál fuera la doctrina sana, correcta.

Sin embargo, con la tendencia hacia la educación universal y el crecimiento de la población alfabetizada, y los esfuerzos de los Reformadores de traducir la Biblia a los idiomas de los pueblos, la gente común tenía acceso directo a la fuente de la fe y las doctrinas, la Biblia.

“Una vez que los datos para el pensamiento se abren, hasta ahora no ha existido una autoridad de credo o de iglesia o de corte capaz de impedir que la mente humana piense—e inevitablemente esto significa, como sucedió para los reformadores, pensar libremente aún sobre las Escrituras. Pero esta lógica interna del Protestantismo fue explícitamente repudiada por sus líderes durante largos años después del período de la Reforma.”[11]

  1. ¿En el sistema educativo hoy, existe algo que juega el papel que tuvo la Escritura para los Reformadores? Algo de gran importancia cuya interpretación se intenta controlar o limitar?
  2. ¿Cómo ven la condición de la libertad del pensamiento en el ámbito académico colombiano?
  3. ¿Cuándo o bajo cuáles condiciones puede ser necesario limitar la libertad del pensamiento? ¿Cuáles límites existen hoy? Les parecen importantes?

Conclusión

Aunque hoy la educación universal en una sociedad y un mundo pluralista tenga implicaciones muy diferentes a los propósitos de los reformadores para el mundo que podían percibir o imaginar, todavía podemos afirmar con su misma lógica el valor de ejercer nuestro intelecto, imaginación, y curiosidad a través de la educación para apreciar el universo que Dios creó, sostiene, y sigue renovando.

Los Reformadores nos enseñan que la formalización de una curiosidad acerca de todo aspecto de la vida (lo cual es otra manera de decir “la educación”) puede ser otra manera de glorificar a Dios y disfrutar de su presencia para siempre.[12]


1. Mark A. Noll, “The Earliest Protestants and the Reformation of Education,” Westminster Theological Journal

2. Doctrina que se basa en textos como 1 Pedro 2:4-9, Apocalipsis 1:4-6, 5:6-10, y muchos textos de Hebreos.

3. Noll.

4. Steven Kaufman, Luther’s Educational Ideas, Covenant Seminary Review.

5. Karin Maag , “Academic Education for the Real World of the Sixteenth-Century Reformation,” Fides et Historia, vol. XXX, no. 2 (Summer/Fall 1998): 64-79.

6. Noll.

7. Riemer Faber, “Martin Luther on Reformed Education” Clarion Vol. 47, No. 16 (1998).

8. Ibid. cita carta a los concejales de Lutero.

9.  Noll.

10. Ibid.

11. R. L. Calhoun, “Character Education in the Reformation and After”

12. Noll.

About Sarah

I serve with Presbyterian World Mission as liaison to the Andean region. This blog is a place to share stories, experiences, and observations, both my own and those of friends and colleagues and the occasional item of news.
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